El premio, al más rancio


Hoy he leído en Muy Interesante un artículo que me ha dejado un poco de piedra, aunque es algo que tristemente ya sospechaba de mi experiencia como trabajador en alguna que otra fábrica: Los empleados amables ganan menos. ¿Sorprendente? Cómo digo, tristemente no me sorprende porque lo he vivido en mis propias carnes (todos hemos escuchado hablar de los jefes bordes, antipáticos, insensibles…) ¿Justo? Creo que es un grave error. Puede venir de la falsa imagen del jefe latiguero, del jefe que desconfía de sus empleados y piensa que se necesita mano dura y pocas amistades con los subordinados para hacerles trabajar.

¿Quién duda de que la actitud se contagia? Afortunadamente, y creo que  esto es así aunque no tenga datos para confirmarlo, esto poco a poco va cambiando. Las empresas se van dando cuenta de la importancia de la actitud, el ambiente positivo y las relaciones personales a la hora de incrementar lo que realmente les interesa: productividad y beneficios. En este camino el mundo de las ventas puede y debe servir de ejemplo porque en ventas….. ¿quién gana más, el vendedor borde o el amable?. Dando ejemplos.

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